El encanto de comprar en los lugares de tu entorno.
¿Te has parado a pensar por qué es tan positivo y necesario comprar en los lugares que conoces? Esos de toda la vida, como tu pueblo o tu barrio.
También ser cliente de ese amigo que tiene un negocio: el que hace artesanía. Ese colega que tiene una clínica de medicina alternativa, la vecina que hace unas uñas di-vi-nas, la amiga peluquera que te corta las puntas a buen precio y cómo a tí te gusta; el librero de siempre, que conoce tus libros favoritos y te los guarda.
La tienda de toda la vida, donde te pones de charla con la tendera y te olvidas de comprar la sal. A la que a veces, no te llega el dinero y te fía esos 10 céntimos que te faltan para la leche.
Esa panadería donde elaboran tu pan favorito. La cafetería de ese señor que te cae bien, en la cual te ponen esos croissants que no encuentras en ningua otra parte. El carnicero que guarda tu parte preferida, porque sabe que es la que te gusta y nadie más conoce ese detalle.
Hay detalles que no tienen precio. El encanto de lo sencillamente cotidiano.
En la era de Amazon, Ebay y otras grandes corporaciones ya consolidadas: vamos a lo fácil y lo cómodo.
Pero ¿Por qué no adquirir, productos y servicios de personas que están arrancando con sus negocios? Todo es compatible. Si no encuentras lo que necesitas o tu proveedor/amigo no te lo puede conseguir, siempre podrás recurrir a los grandes.
Ponte en el lugar de tu amigo artesano, comerciante, emprendedor, pequeño empresario. Te sentirías frustrado al observar de que todas aquellas personas conocidas, recurran a esas grandes corporaciones que no los tratarán de una forma tan personal, con tanto detalle y mimo. Porque al fín y al cabo, el pequeño empresario te conoce y le importas. Lo mismo que puedes adquidir en otro sitio, él puede proporcionártelo.
Pertenece a tu localidad y se esforzará en atenderte lo más satisfactoriamente posible para ambos. También, sea dicho de paso, para cuidar su reputación y prestigio. Se trata de algo más personal. Cada cual consume dónde mejor le plazca, de acuerdo. Hay lugar para todos. Apuesta por el pequeño empresario que empieza, que es el que necesita crecer.
Si cada empresa pequeña de tu localidad crece, llegará el progreso para el entorno más inmediato. Todos salen ganando: tú y tu comunidad. Si el pequeño emprendedor sale adelante y le va bien, es posible que pueda generar empleo.
Tu barrio y en consecuencia tu pueblo, se llenarán de vida de nuevo. Las personas volverán a pasear y mirar escaparates. Se animarán a comprar, porque es una ley de atracción: la gente va a donde hay gente. Es así de claro.
Cuando vas a una discoteca o cafetería, entras si ves gente. Porque las mismas personas son las que dan vida y calidez a un lugar. En el fondo, somos seres gregarios. Nos gusta la gente.
Ahora, en estos momentos tan difíciles, es cuando más te necesita un pequeño emprendedor. Porque necesita arrancar. Debe pagar impuestos, genere ingresos o no. Aparte de otros gastos.
Cuando ayudas a un pequeño empresario, de alguna manera, también te ayudas a tí mismo. Porque todo tiene un efecto dominó.
Si empezamos a consumir en nuestra localidad, cada profesional empezará a generar ingresos. Al generar dinero, podrá pagar a proveedores y tendrá género nuevo. Tú tendrás dónde escoger. A la vez, esta persona gastará ese dinero en otros pequeños empresarios (es lo ideal) y se producirá un milagroso crecimiento de la comunidad.
Dicen que la caridad, empieza por uno mismo.
Me encantaría conocer tu opinión.
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